En el número 11 de la Gran Vía de Madrid se encuentra uno de esos edificios que forman parte de la memoria arquitectónica de la ciudad. Proyectado por Cesáreo Iradier para el conde de Artaza y construido entre 1915 y 1917, nació como un edificio de viviendas, comercios y oficinas. Su arquitectura, de inspiración neorrenacentista, conserva todavía elementos como sus balcones de rejería y detalles cerámicos.
Más de un siglo después, este edificio histórico vuelve a transformarse. Nômade Temple Madrid ocupa ahora sus espacios como un nuevo hotel de cinco estrellas, dentro de una intervención que busca adaptar el edificio a un nuevo uso sin perder la huella de su pasado.
La rehabilitación ha sido desarrollada por RCCyP Arquitectura y Planeamiento, con Sara Martín Madruga como arquitecta del proyecto. Su trabajo ha abarcado desde la planificación y el proyecto de ejecución hasta la dirección de obra, interviniendo en la estructura, la conservación, la restauración y la adaptación del inmueble a las exigencias contemporáneas de un hotel.
Mi mirada fotográfica se detiene precisamente ahí: en ese diálogo entre lo que permanece y lo que cambia. Un edificio concebido hace más de cien años que vuelve a tener vida a través de una nueva arquitectura, donde la intervención contemporánea de RCCyP convive con la memoria construida de Gran Vía 11.
Share
0 Thoughts on Nômade Temple Madrid