Elaborar la fotografía de producto a la hora de confeccionar un catálogo o para despertar el interés de los internautas es una de las ramas más importantes en la fotografía profesional de cara a la transacción final.

De cara a realizar la mejor foto de producto, la iluminación, el ángulo y el contexto: fondo neutro o con modelos, son esenciales para un resultado perfecto. Ahora bien, hay una serie de consideraciones técnicas a tener en cuenta para que cada toma sea un éxito.

Fondos neutros

Un fondo blanco, arena o gris claro contribuye a resaltar las características del producto. Para ello se puede utilizar una caja de luz, recurrir a cartulinas o a un reflector para generar el ambiente.

Esquema de iluminación

La iluminación es fundamental, y no dejar partes en penumbra o irregularmente iluminadas hará que el producto adquiera una imagen consistente y apetecible para el consumidor.

Preparar el producto

Este debe encontrarse en buen estado, sin presentar defectos, suciedad o cualquier otra irregularidad. Solo así será posible sacar el máximo partido a su imagen.

Trípode

Solo la utilización de un trípode regulable permite fotografiar de manera precisa y desde diferentes ángulos. Evita el movimiento y los desenfoques involuntarios, además de captar la luz del entorno de manera más precisa.

Modo manual y composición

El modo automático solo es recomendable en casos muy excepcionales y ante la necesidad de un ajuste rápido por una imposibilidad de realizarlo manualmente.

De hecho, solo de manera manual es posible ajustar la intensidad de la luz, la apertura del diafragma o cuidar el encuadre y la composición; además del balance de blancos.

A veces no basta solamente con apuntar y disparar, sino que hay que buscar con creatividad enfoques diferentes, ángulos impensables o planes imposibles con rebotes de luz únicos para alcanzar el resultado óptimo y perfecto.

Postproducción

Por supuesto, no podía falta la edición de la imagen una vez tomada. Ya que es casi imposible conseguir un notable producto final a partir de una fotografía mediocre; es posible llegar al resultado contrario.

Es por ello que a partir de una buena fotografía profesional basta ligeros retoques para resaltar sus bondades y limar sus defectos.